❤️Showroom en BARRACAS❤️ 3 Cuotas sin Interes / 6 Cuotas a Partir de $ 160.000 / Envio GRATIS a Sucursal a Partir de $ 120.000❤️Showroom en BARRACAS❤️

Diseño: Remera Escote V,  con estampa.

Material: 100% algodon.

MEDIDAS TALLE 0 TALLE 1 TALLE 2 TALLE 3 TALLE 4 TALLE 5
Hombros 34 cm 39 cm 40 cm 42 cm 45 cm 45 cm
Sisa 44 cm 48 cm 49 cm 53 cm 54 cm 55 cm
Largo 60 cm 58 cm 62 cm 65 cm 66 cm 69 cm

 

Aprendió otro tono.

Hay un momento muy preciso en la vida en que una se da cuenta. No es cuando llora. Es cuando ya no llora más.

Cuando algo pasa —otra vez— y el cuerpo no reacciona como antes. No hay escándalo. No hay reproche. Solo un silencio nuevo, definitivo.

Ahí cambia el corazón.

No se vuelve frío. Se vuelve cuidadoso.

El negro no aparece por falta de amor, aparece por exceso. Por todo lo que se dio. Por todo lo que se sostuvo aun sabiendo. Por todo lo que se esperó sin garantías.

Ese corazón aprendió algo que duele aceptar: no alcanza con amar bien. A veces, aun amando bien, se pierde. Y entonces una deja de entregarse completa de entrada. Empieza a mirar. A escuchar más de lo que se dice. A proteger lo que todavía late. No porque no quiera amar. Sino porque ya sabe lo que cuesta recomponerse cuando nadie vio cómo se rompió. Ese corazón no se quedó negro para siempre. Pero tampoco volvió a ser rojo como antes. Aprendió otro tono. Más lento. Más profundo. Menos ingenuo, más verdadero. Un corazón que todavía ama, pero ahora elige.

Remera GRISELDA Juana Rivera

$42.000,00 $39.400,00
$33.490,00 con Transferencia o depósito
Sin stock
Remera GRISELDA Juana Rivera $39.400,00
Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.

Diseño: Remera Escote V,  con estampa.

Material: 100% algodon.

MEDIDAS TALLE 0 TALLE 1 TALLE 2 TALLE 3 TALLE 4 TALLE 5
Hombros 34 cm 39 cm 40 cm 42 cm 45 cm 45 cm
Sisa 44 cm 48 cm 49 cm 53 cm 54 cm 55 cm
Largo 60 cm 58 cm 62 cm 65 cm 66 cm 69 cm

 

Aprendió otro tono.

Hay un momento muy preciso en la vida en que una se da cuenta. No es cuando llora. Es cuando ya no llora más.

Cuando algo pasa —otra vez— y el cuerpo no reacciona como antes. No hay escándalo. No hay reproche. Solo un silencio nuevo, definitivo.

Ahí cambia el corazón.

No se vuelve frío. Se vuelve cuidadoso.

El negro no aparece por falta de amor, aparece por exceso. Por todo lo que se dio. Por todo lo que se sostuvo aun sabiendo. Por todo lo que se esperó sin garantías.

Ese corazón aprendió algo que duele aceptar: no alcanza con amar bien. A veces, aun amando bien, se pierde. Y entonces una deja de entregarse completa de entrada. Empieza a mirar. A escuchar más de lo que se dice. A proteger lo que todavía late. No porque no quiera amar. Sino porque ya sabe lo que cuesta recomponerse cuando nadie vio cómo se rompió. Ese corazón no se quedó negro para siempre. Pero tampoco volvió a ser rojo como antes. Aprendió otro tono. Más lento. Más profundo. Menos ingenuo, más verdadero. Un corazón que todavía ama, pero ahora elige.